|
Gavin Jantjes:
En una de tus instalaciones usaste un objeto kitsch sobre el que
estaba escrita la frase familiar "mi casa es tu casa". De algún
modo esto encapsula la noción de casa como residencia física
y espiritual, y abre tu trabajo a una audiencia mundial. Es un signo
de bienvenida. Pero, dónde está tu casa, qué
es?
Carlos Capelán: Mi casa es
el lugar donde tengo todas esas memorias de mi infancia, por lo
tanto, casa es memoria. Segundo, mi casa es donde tengo mi familia,
mi esposa y mis hijos, es también mi taller y un montón
de gente con la que me comunico. Mi casa es un sueño, una
abstracción, este lugar extraño llamado América
Latina, o este otro lugar extraño llamado Escandinavia. Todos
estos, juntos y por separado, hacen mi casa.
Tus
instalaciones están construidas de la misma manera en que
se construye un a morada. Echas fundamentos, marcas el espacio,
lo divides en secciones en las que luego dispones objetos. El espacio
y los objetos definen algo para ti. Se vuelve un espacio vivo. Es
como construir otro tipo de casa.
Cuando empecé a mostrar mi obra
en Suecia, empecé como mis contemporáneos en los setenta.
Pretendía que estaba tratando con arte y no con identidad
local. Al principio todo fue bien, pero después de unos años
la gente comenzó a presionarme. Me decían: "Mira,
eres demasiado bueno para ser un artista latinoamericano, deberías
cambiar tu nombre. Capelán está bien, pero Carlos
no". De pronto me hice consciente de esta otra cuestión que
nunca se mencionaba en la escuela de ar -- la cuestión de
contexto, y me tomó varios años de reflexión
para saber que hacer al respecto.
Entendí que al poner mi obra sobre
las paredes de los museos suecos, me estaba refiriendo a la historia
del arte inscripta invisiblemente sobre esas paredes. Era mucho
la cuestión del cubo blanco, esta atmósfera sacra
del museo, sobre lo que ha escrito Pierre Bourdieu,1
pero en el contexto
específico escandinavo. Me di cuenta que este espacio del
museo estaba fuera de contexto, y que si pretendía hacer
algo sincero debía crear mi propio contexto. Para eso, me
tenía que apropiar de las paredes de los museos o las galerías.
O bien yo era un latinoamericano que me había vuelto artista
escandinavo, o un artista extranjero viviendo en Escandinavia, y
me parecía que no era ni el uno ni el otro.
Mencionaste
la importancia de crear un contexto para sí mismo por medio
de la instalación. Hay un cierto sentido de "raquachismo"
en la forma en creas esas instalaciones. Tomás Ybarra-Frausto
2
habla del "raquachismo" com "estilo
chicano", pero su importancia es que subvierte la convención
para crear un contexto, y en este caso un contexto identitario para
chicanos. No quiero decir que ti trabajo sea chicano, sino que aparenta
haber una necesidad de crear un contexto, de estampar tu presencia
cultural en el espacio.
Es verdad. Lo único es que en
la estética chicana hay un componente de exotismo. Es el
kitsch, la fantasía, los colores y todos esos objetos estrafalarios
que usan. Yo trabajo con algo que, con un cierto grado de humor,
llamo "etnotecnia". Uso objetos de la vida diaria, sillas lámparas
y alfombras, todos sujetos pertenecientes a la cultura europea occidental.
No hay nada no europeo o no occidental en los sujetos que uso. Tal
vez la forma en que los presento sea diferente. Si intento "etnificar"
mi trabajo, lo hago desde este punto de vista.
Ser un uruguayo es mucho como ser parte de
la cultura europea, porque nuestro país fue formado por inmigrantes
europeos. En el Río de la Plata, en Uruguay y Argentina,
no tenemos todos esos componentes exóticos en nuestra cultura
como los que se ven en Perú o México. Pasé
años viviendo en Colombia, Perú, Ecuador y México,
o sea que conozco esas culturas bastante bien. Pasé años
viviendo en Escandinavia, que es una parte muy normal de la cultura
occidental. Mi elección personal de sujeto es muy consciente.
En términos generales, cuando hablamos de culturas étnicas
nos referimos a minorías subalternas. Lo que estoy tratando
de hacer es etnificar la cultura occidental.
En
tus instalaciones te relocas, tú y tu público. Hay
una dicotomía en ti que se refiere a ser y no ser europeo,
estar en casa y estar lejos de casa. El lugar parece ser una parte
muy importante de tu trabajo.
Sí, pero definitivamente no soy esencialista,
creo que la identidad es una cuestión de estrategias y no
una cuestión de esencia. Ahora bien, estas estrategias podrían
funcionar en un contexto social, en una estructura social que podría
tomar años en crear. Podrían funcionar también
a un nivel más individual, personal. Puedes cambiar estrategias
de un día para otro, o varias veces en el mismo día
o en la misma ocasión. Las identidades son siempre acerca
de negociar algo y relacionarse a un contexto.
Cuando estuve en Sudáfrica para su
primer bienal, me di cuento de pronto lo que significaba pertenecer
al "club de los blancos". Estaba conversando con los artistas sudafricanos
Kendell Geers y Joachim Schoenfeldt y descubrí que tenían
las mismas inquietudes que un intelectual de Chile o Argentina.
Ahora bien, Chile y Argentina son países muy blancos en comparación
con otros de Latinoamérica. Cuando viajo a Hamburgo, a París
o a Londres, la población no blanca es sumamente obvia en
esas ciudades. Cuando se va a algunas partes de Johannesburgo, no
se ve una persona de color. Si se camina por Buenos Aires, se descubre
que es una ciudad étnica blanca. De pronto, la cultura étnica
europea está mejor representada y preservada, en términos
étnicos, en el hemisferio sur que en Europa -- una consecuencia
típica y paradójica de la experiencia post colonial.
Esto es un ejemplo de los clichés que quiero cuestionar.
Cuando alguien me dice que no soy europeo,
permíteme a mi vez decir que ser latino, viviendo en Escandinavia,
me hace mucho más europeo que todos esos vikingos rubios,
por causa de mis profundas raíces en la cultura latina. Al
mismo tiempo me identifico con las culturas gaucha, chicana y mexicana,
soy ambos. No puedes entender cuánto esas culturas están
presentes en mí, porque no hay forma de medir esas cosas.
Lo que puedes hacer es simplemente aceptar que actúo, me
articulo y vivo en todos esos niveles diferentes. El cómo
hacerlo me corresponde a mí, pero tú no puedes definirlo.
Este
cambio constante de terreno implica movimiento, lo que es parte
de la inscripción en tu trabajo. Los artistas como tú
son clasificados a menudo en tres categorías. Eres un inmigrante,
un exilado o un nómada, y entre estas clasificaciones, aparentemente,
no hay diferencia. El exilio se refiere a un mirar hacia atrás,
hacia un pasado glorioso, y el migrante es alguien que está
en estado de arribo a un presente incomprehensible, mientras que
el nómada usa estrategias para infiltrar, colapsar y reinscribir
sus propias particularidades en un espacio nuevo antes de seguir
viaje. Te ves en una situación nómada?
Me veo en ambas situaciones. Reconozco
el exilio dentro de mí. La memoria juega un lugar importante
en mi vida, no por nostalgia sino para poder enfrentar la realidad
aquí. A través de la memoria refieres tus acciones
a lo que sabes de tus primos y toda la otra gente con la que creciste,
etc. La estrategia trotskista de penetrar el sistema para ganar
una medida de poder posiblemente da un cierto toque cínico
a lo que estoy haciendo. No me defino como cínico, pero sí
creo que sin un toque de cinismo y, aún, de humor no puedes
sobrevivir en estos días.
Para
mí, tus instalaciones funcionan como un escenario teatral.
Yo me convierto en espectador y tú en el director de escena.
Me hace un voyeur. Miro, pero en cuanto miro, hay un cierto sentido
de reconocimiento de mí mismo en lo que veo. Tú manipulas
y yo reacciono.
Bueno, verdaderamente, yo no quiero ser
autoritario. No quiero que reacciones de esta manera. Pero te coloco
en una situación en que deberías ser capaz de tomar
tus propias decisiones. Intento confrontarte con cosas muy personales
que son mi mundo, y sin embargo uso objetos que reconoces de tu
propia experiencia -- las sillas, las lámparas, todas son
cosas que conoces. Al mismo tiempo, estoy dando una vuelta de tuerca
a esos objetos, un poco apenas. Las lámparas están
cubiertas con barro, y hacer esos paquetitos de hojas crea una tensión
que me gusta mucho. De lo que estoy muy cansado es del viejo proyecto
del artista mainstream creando un objeto que contiene en sí
toda la creación, el universo entero, y donde es posible
una única interpretación. Estoy trabajando con varios
niveles de información, lo emocional, lo intelectual, pequeños
detalles como dibujos a escala secundaria. Tengo varios anzuelos
en esta estrategia porque no me puede imaginar teniendo un tipo
de público, un tipo de espectador para mi obra. Intento dirigirme
a diferentes tipos de personas con tipos diferentes de experiencias
e información. Hay capas de información en contra
del autoritarismo. Hasta cierto punto pienso que es como un escenario
de filmación. Pero trabajo con objetos reales y esta es otra
tensión que me interesa. Qué es falso y qué
es real? Es decir, a quién le importa? La situación
de estar en la instalación y tus decisiones son reales, esto
es fundamental. La obra esta hecha pensando en y de frente al espectador,
sin lugar a dudas.
El
espectador se encuentra entre la teatralidad y la realidad. Tu obra
está imbuida con esta tensión. Yo entiendo esta reinscripción
del espacio como tú dejando tu marca. Sin embargo, esta marca,
la instalación, siempre está aparentemente enfocando
la humanidad. Tu objetivo es retornarnos a la humanidad?
Sí, totalmente. No le doy atención
alguna a la originalidad. No intento ser original y no doy mucho
por la obra. Para mí, el proceso es lo principal. Intento
reorganizar cosas que ya están ahí. Estoy ofreciéndonos
una oportunidad de reescribir historia, de releer historia, de reinterpretar
historia, de relacionarnos con este contexto. La periferia no es
sólo la periferia geográfica, no se trata sólo
de haber hecho todo este camino desde América Latina o donde
fuere, se trata también de pertenecer a la tradición
de Rimbaud, Mallarmé, Baudelaire y Kafka, que trabajaron
dentro de este tipo de márgenes.
Intento imaginarme como un artista muy "primitivo",
en el peor sentido de la palabra. Descubrí que, hace varios
miles de años, los primeros humanos que vivieron en el sur
de Africa usaban tierras rojas para pintar sus cuerpos, los huesos
de sus muertos y las tumbas. En la región donde vivían
no había lamas rojas y tenían que ir a otro lado a
comerciar por ellas. Este fue el comienzo del comercio. La lama
roja migró del sur al norte de Africa, y luego a Asia, Europa
e incluso América. Todas esas culturas llamadas "primitivas"
usaban barro rojo con propósitos rituales. Sentí que
estaba forzado a usarlo en un sentido irónico, tratando de
construir un arte primitivo-modernista. El barro rojo fue primer
movimiento estético global. El barro rojo me conecta al land
art y a la ecología. Estoy tratando de hacer esto con un
toque de humor y de autoironía. Estoy tratando de reconectar.
Reconectar cosas es más importante que inventar nuevos objetos.
Estás
describiendo algo que llamamos internacionalismo. Hoy en día,
el internacionalismo marca un lugar tentativo en el discurso artístico,
un margen precario para el hacer arte. El proyecto hegemónico
occidental, eurocéntrico, del que te quieres salir, invade
al internacionalismo a través de la manera en que este es
discutido en occidente. Uno se ve obligado a preguntarse si el internacionalismo
es una forma abstracta de viajar. No queremos, en realidad, ir a
ninguna parte y descubrir el mundo, y entonces imaginamos ajenidad.
Piensas que la forma en que hablamos del internacionalismo podría
ser descrita como una forma abstracta de viajar, como un tipo de
espejismo del pensamiento?
Completamente de acuerdo. Pienso que
es un deseo, una ilusión. No creo en esos proyectos abstractos.
Si vamos a usar esta palabra "internacionalismo", deberíamos
usarla en el sentido en que usamos la palabra "postmodernismo".
El postmodernismo no es una cosa, es una situación para alguna
gente, y este llamado internacionalismo, nuevo internacionalismo
en el arte, no es una cosa, un hecho, un proyecto o una teoría.
Es una situación para alguna gente. Estamos tratando de asir
esta situación describiéndola, haciendo una cosa de
ella. No creo que sea posible, porque el mundo no está conectado
en una red internacional, no está definido. Recibimos nuevos
modos de conectar cosas o pasar información y soy parte de
este nuevo fenómeno, y me parece maravilloso. Estoy viajando
y encontrando toda esta gente interesante, lo que me era totalmente
imposible hace diez años. Estoy en contra del uso de estas
nociones de nuevo arte internacional.
Otra
noción de internacionalismo se refiere a un espacio discursivo
en las polaridades de periferia y centro -- internacionalismo como
el puente conectando polaridades. Los artistas funcionan como constructores
de puentes en este espacio discursivo. Están en una especie
de tierra de nadie, ni en casa ni lejos de ella. Reinscriben contexto
en una vieja estructura hegemónica para demostrar su fracaso
y apuntar a logros y valores que han sido excluídos por causa
de su diferencia cultural. Qué piensas al respecto? Homi
Bhabha, por ejemplo, habla del allende como un tercer espacio entre
dos polaridades. Ves tu arte funcionando de esta manera?
No veo dos polaridades, veo tres o cuatro
o cinco polaridades. Pienso que la situación es mucho más
compleja. Prestemos un poco de atención a esta idea del centro
y periferia. Todavía usamos las palabras en su viejo sentido
colonial -- que el centro es Europa y América y la periferia
son todos los demás. Estoy de acuerdo con Trinh T Minh Ha,
la cineasta vietnamita, que dijo que el centro está en la
periferia tanto como la periferia en el centro. Si vas a Hamburgo
o Nueva York o Los Angeles, te vas a encontrar en el medio del Tercer
Mundo. Después vas a Johannesburg, Seoul o Buenos Aires y
estás en el Primer Mundo. No creo en estas categorías
de primer, segundo y tercer mundos, pero sí tengo que tratar
con las nociones de centro y periferia. Lo que vemos hoy es la lucha
entre los hemisferios norte y sur.
Entonces
estarías en desacuerdo con toda descripción de un
artista que enfatice su etnicidad.
Bueno, todavía funciona de esa
manera. Pero también funciona al contrario. Puedes ser discriminado
justamente por ser un alemán nacido en el sur de Chile, y
de pronto no eres alemán sino chileno. Una persona negra
nacida y crecida en Los Angeles es americana, y pertenece a esta
estructura hegemónica y hace una carrera fantástica
justamente por ser americana, pero es negra. Por lo tanto, no estoy
tratando de simplificar las cosas, intento revelar su complejidad,
no por mi puro placer sino porque pienso que la situación
es muy compleja. El deseo de reducir las cosas a estructuras simples
responde a la vieja herencia colonial de intentar de tener una versión
simple del mundo, intentando definir a otros para una serie de propósitos
específicos para facilitar su control.
Las
nociones de etnicidad o identidad nacional, son importantes sólo
si su discurso apunta a romper límites o nociones de qué
podría ser una identidad nacional contemporánea? En
otras palabras, para señalar la nación estado; decir
que uno es argentino o chileno o lo que sea, es importante sólo
si apunta a cuestionar tanto la etnicidad como la nacionalidad?
No me gusta tratar con identidad nacional,
pero me gusta trabajar con proyectos locales o particulares con
ciertos grupos de individuos o grupos sociales. No hay un ser uruguayo.
Hay muchas estrategias diferentes empotradas en la nación
uruguaya. Lo que trato de decir todo el tiempo es que la identidad
es una cuestión de estrategia y que no se puede definir esta
estrategia en términos simples. Estoy tratando de hacer relativos
todos estos términos. Me siento en casa en Lund, que es una
pequeña ciudad de Escandinavia, y me siento parte de esta
ciudad. Soy un artista lundense. También soy de Montevideo,
y pertenezco a la clase media baja, y a un barrio en particular.
Y sin embargo hablo con un cierto acento o dialecto. No tienes porqué
aprender mi dialecto pero deberías respetarlo así
como yo respeto el tuyo. No hago un llamado a una cosa jet-set mainstream
internacional. Con lo que me refiero a gente sofisticada que anda
dando vueltas con cócteles y donde todos se entienden y donde
no pertenecemos a ningún proyecto local porque estamos por
encima de todas esas cosas.
Tengo una identidad local, me gusta, me gusta
mucho. No es para que tú te acerques a ella, tal vez, si
eres mi amigo, tal vez "mi casa es tu casa". Okey.
La
significación de lo que está sucediendo en el arte
visual contemporáneo es su reinscripción de quiénes
somos. Esto está siendo conducido por gente que una vez fue
considerada periférica. Son quienes están forzando
al llamado "centro" a reevaluarse. Las nociones de vecindario, dialecto
y grupo retornan los alemanes, británicos e italianos a sus
comunidades. Veo esto como una intervención excitante en
el debate europeo.
Jimmie Durham dijo que aceptar cualquier
idea de nosotros como sujeto de nuestro arte es una trampa potencial.
Yo me rehúso a hacer una descripción de mi yo étnico
o a representarme de acuerdo a las reglas de una estructura hegemónica
para ser mí mismo. Trabajo con la identidad del objeto de
arte, y si tengo que referir la identidad de esos libros, alfombras,
dibujos y pinturas, sería a Marcel Duchamp, porque esa es
la referencia que tenemos. Estamos hablando de arte. El arte contemporáneo
ha estado siempre relacionado a la identidad, desde los Impresionistas,
desde el Renacimiento. Ahora, de repente, la identidad es una cuestión
de etnicidad. Bueno, no, si quieres etnicidad te devuelvo lo que
tienes. Estas son tus sillas, alfombra y lámparas, tómalas.
Hoy, la identidad del objeto de arte debería ser referida
a Marcel Duchamp, a Christo o al arte de instalación.
La
parte más difícil de ver arte contemporáneo
es el problema de la traducción. Sarat Maharaj 3
sugiere que no
es lo mismo que llevar una bolsa de monedas a una oficina de cambio
y cambiarlas por otra moneda, es siempre mucho más que eso.
También implica que las partes que uno no puede traducir,
hay que aceptarlas como dadas. Reconoces la necesidad de una aceptación
abierta de lo intraducible para no repetir los viejos errores hegemónicos?
Que la obra sea una instalación
o una pintura, siempre intento tratar con diferentes lenguas hablando
al mismo tiempo. Nunca uso un lenguaje en mis instalaciones. Uso
varios lenguajes, niveles de información y modos de relacionarse
con la realidad. Lenguas diferentes hablan en mi obra y, o bien
traduces, o bien aprendes varios idiomas. No puedes aprenderlos
todos porque esto es imposible, pero puedes aprender los lenguajes
que realmente te interesan. Tal vez tengas que manejarte en tres
o cuatro o cinco idiomas, y en estos días hay tantos forzados
a esto. Hablar en varios idiomas es una situación normal.
La gente en los viejos proyectos hegemónicos usaba el lenguaje
de una forma y esta era considerada la manera correcta. Esto le
daba su poder al proyecto hegemónico, puesto que forzaba
a todos los otros a hablar de esa manera.
Yo estoy por la pluralidad, tengo una comprensión
por la gente local que no tiene la necesidad de aprender todos esos
idiomas. En esta situación en particular me gusta pensar
en Gayatri Spivak que dice que la traducción es un proyecto
imposible y doloroso que nunca va a funcionar perfectamente. La
traducción perfecta es imposible, pero a fin de comunicarse
el uno con el otro tenemos que aceptar su fracaso. Pero vale la
pena el intento.
Dices
que tu obra habla en varias lenguas, a veces usas tus propios escritos,
otras veces textos citados. Cuando son citas están muy a
menudo en el lenguaje original, que podría ser español,
inglés, francés, italiano o sueco. Esta es otra complejidad.
Sí, esto empezó como respuesta
a un crítico sueco que entendió que mi arte era muy
convincente porque, intelectualmente, estaba fuera de la cultura
occidental. Decidí usar citas para obligar a críticos
y público a leer un poco. La mayor parte de los críticos
leen sobre arte y poco más, y en mi obra no me refiero solamente
al arte, por lo que me vi forzado a darles algunas referencias.
De ahí, el uso de texto se volvió una referencia al
lenguaje, porque creo que el arte es una forma de organizar conocimiento,
lo que en gran parte se trata de organizar lenguaje.
El lenguaje es una estructura abierta, y
me encontré con que los libros son un símbolo maravilloso
del conocimiento recibido. Un libro es una máquina maravillosa.
No funciona a menos que lo abras y lo leas. Está ahí,
durmiendo. Intentando enfocar sobre esta actividad de transmitir
conocimiento a través de la lectura, empecé a apilar
libros con una piedra encima, a escribir citas sobre las paredes,
a dibujar un par de manos sosteniendo un libro, a quemar libros
y sellar las cenizas en botellas para preservarlas. Todas estas
acciones se refieren al lenguaje, que es el acto de leer y recibir
información sobre el mundo. Mirar el mundo es como leer un
libro, y leer un libro es como mirar un paisaje. También
he hecho libros que se expanden al abrirlos. Un libre tenía
nueve metros de largo, otros parecían billeteras que llevabas
en tu bolsillo. Un libro es un lugar de encuentro.
Poner
piedras sobre los libres nos retorna a la cuestión de lugar.
Los libros están fijos en el espacio, anclados al piso. Estamos
frente a un texto que no podemos ver, que tenemos que desenterrar
de su anclaje debajo de las piedras. Por otro lado, las paredes
del espacio están inscriptas con textos que dispersan la
noción de "lenguas maternas". La obra ofrece la idea de que
hoy sólo hay lenguas que han sido mezcladas, que se superponen
y están escondidas. El lenguaje es híbrido y políglota,
mucho más complejo que lo que pensamos en un momento.
El lenguaje está constantemente
evolucionando. Es un organismo vivo. Por eso es que pinto sobre
algunas de las citas. No puedes leerlas porque olvidar es parte
de la memoria.
Tus
dibujos habitan el espacio. A veces sobre papel en marcos tradicionales.
El sujeto de tus dibujos es la forma humana pero inquietantemente
desmembrada. Manos, cabezas y torsos flotan a lo largo de la pared.
Esos dibujos me intrigan, de qué se tratan?
La principal contribución de occidente
a la representación del cuerpo humano es el retrato. Separar
la cabeza del cuerpo se transformó en su práctica
normal. Yo tuve la necesidad de hacer lo contrario, de representar
la otra parte, el cuerpo sin la cabeza. La psicología como
paisaje es un concepto muy importante. Me gusta trabajar con todos
estos elementos como significantes múltiples o significantes
flotantes. La significación de un dibujo es que es una marca
personal, una traza. Repitiendo estos dibujos personales cientos
de veces, desmitificas la idea romántica del artista haciendo
un dibujo original. Dibujar sobre lienzo, sobre papel, sobre las
paredes, en libros, sobre objetos, es como escribir sin usar los
símbolos comunes de la escritura. Trazo estos dibujos en
tinta china para asociarlos a la caligrafía más que
a la práctica de las llamadas artes visuales.
Todos
tus dibujos son textos?
Sí, y todos los textos son dibujos.
Diferentes versiones de la realidad, sin duda.
Has
participado n muchas bienales y muestras temáticas de gran
escala. Es este el ruedo para un nuevo internacionalismo?
Durante los últimos años
hemos tenido todos estos proyectos muy interesantes llamados internacionales.
Comenzó con la Bienal de La Habana, quizás con la
de San Pablo, pero pienso que la de La Habana fue el foco principal.
Hoy tenemos Johannesburgo, Estambul, la bienal de Kwang Ju en Corea,
etc. Con la migración contemporánea tenemos artistas
llegando al "centro" en condiciones completamente diferentes que
sus predecesores. En tiempos pasados, los artistas de la "periferia"
habituaban sacrificarse a los efectos de viajar al centro para acceder
la información. Ahora, estos artistas tienen una experiencia
de estar en el centro completamente diferente que los anteriores.
Todo esto crea una atmósfera nueva y estamos presenciando
un intento de describir lo que está pasando. Hay una descripción
histórica de este nuevo arte. El nuevo arte internacional
no es una cosa, como dije antes, es una situación. Es un
proceso, no una red definida. Pero existe un deseo por parte de
una élite intelectual de describir el proceso de dos maneras.
Una es controlar la historia, simplemente describir lo que está
sucediendo sin entenderlo. La otra es una autorreflexión
narcisista sobre la habilidad propia de describir el proceso sin
tratar las preguntas que están en el aire.
En realidad, no puedo discutir estas cuestiones
o la palabra multiculturalismo sin pelearme. Lo que hoy sucede con
la curación no tiene estructura. La intención de estas
muestras curadas es encontrar una versión de la historia
de hoy, y esto es algo contra lo que reacciono.
La
curación contemporánea es un asunto espinoso. El curador
tiene una cierta responsabilidad. A veces, creo, él o ella
son más dominantes que el artista. El curador, con el apoyo
de la teoría, estructura el concepto casi antes que el evento
de la muestra. Este es un fenómeno muy inquietante. A veces,
la investigación teórica conectará cosas que
de otro modo no serían asociadas, pero ha habido una creciente
de presentaciones teóricas de arte curadas, o más
bien, construidas, que ha dejado el evento de la experiencia visual
un tanto en el trasfondo.
No estoy criticando la curación
en sí misma. Si estás de acuerdo en que hay algo llamado
"crisis de representación", esta crisis no es sólo
sobre cómo antropólogos occidentales representaron
gente llamada primitiva, periférica, sino también
sobre ideologías representando realidad, o sobre cómo
los artistas son vistos representando el mundo. La curación
tiene mucho que ver con la representación de otros y tenemos
diferentes modelos. Está el modelo suave; el curador que
se ofrece a un artista porque se siente muy inseguro. Nada está
claro en estos días, y por lo tanto intenta ser tu amigo.
Este curador suave no tiene, en realidad, nada más que el
poder de organizar las cosas, pero no tiene opiniones -- este es
un modelo. El otro modelo es el curador que realmente trabaja contigo.
Su actividad tiene la misma dignidad que la tuya, actúa como
curador y no está tratando de dejarte ilustrar su teoría.
Te respeta y lo respetas. Este es un modelo que me gusta. Después
está el modelo antiguo, que todavía está muy
en existencia. Es el curador que sabe todo, que tiene una agenda
secreta, y no se supone que discutas nada teórico con él,
sino que ilustres su teoría. Pienso que esta forma de curación
está obsoleta. La curación es un poder que nosotros
(los artistas) tenemos que recuperar y es un espacio en el que debemos
actuar. Las fantasías del curador son tan científicas
como nuestra propia investigación. Deberíamos encontrar
modelos interesantes para actuar o interactuar como artistas y curadores.
Una
presunción postmoderna es que los artistas han sido relevados
de responsabilidad hacia tanto el sujeto como el espectador, y que
todo vale. Enfatizando un contexto centrado en humanidad, tú
reinstalas la responsabilidad en el discurso artístico. Estás
pidiéndole al curador que sea consciente y que se asegure
que yuxtaponiendo obras de un espectro amplio de la experiencia
humana, no comprometa su contexto?
Estoy de acuerdo, pero el postmodernismo
no es un "valetodo". Esa es una versión de la postmodernidad,
y hay varias. La condición postmoderna no es un conjunto
de nombres. A mí me corresponde decidir si soy responsable.
La postmodernidad fue un elemento formativo en la cultura latinoamericana.
Jorge Luis Borges, el escritor argentino, no es un invento postmoderno
de los setenta o los ochenta. Umberto Eco no inventó a Borges.
La mezcla de estilos arquitectónicos y literarios diferentes
es una experiencia común que viene de los treinta en esta
periferia colonial, postcolonial. Y lo mismo sucede con el arte
conceptual. Luis Camnitzer dijo que el conceptualismo es fundamental
para los artistas que han experimentado la realidad postcolonial.
En América Latina nunca vimos los Rembrandts, o los Van Goghs.
Nunca vimos los objetos mismos. Adquirimos toda la información
a través de clases, películas y libros. Nunca experimentamos
el objeto, pero sí analizamos su proceso y estructura. El
conceptualismo fue nuestro modo de experimentar las interpretaciones
históricas del centro europeo.
Tratamos con culturas europeas en términos
de conceptos. La migración trajo a Europa un montón
de gente con esta experiencia profunda de la cultura europea. Confrontamos
esta versión conceptual de la historia. Esto se puede ver
en la mayor parte de la obra hecha por gente en mi situación.
Refleja
un proceso en marcha de la descolonización del mundo. Los
colonizadores que promovieron políticas liberales y democracia
sufrieron una alteración total de su vida colonial cuando
sus sujetos coloniales levantaron esos mismos principios y los confrontaron
con ellos. El colonialismo simplemente se desmanteló. [...]
Conociendo la vida cultural europea occidental
desde una perspectiva de sudamericano, y luego teniendo una percepción
similar desde la periferia escandinava, es una experiencia dinámica
pero dolorosa. La lucha está en saber que te puedes colocar
fuera de la historia, al mismo tiempo que reconoces que eres parte
del proyecto hegemónico.
Supongo
que es esto a lo que te refieres con lo de la responsabilidad del
curador. De entender o aprehender la profundidad o complejidad de
estas cuestiones, y no simplemente de buscar soluciones.
No existe una perspectiva objetiva de
las cosas. No hay nada que diga que el curador está fuera
de la historia y que está intentando ser objetivo. Por lo
tanto debería relacionarse a su propio contexto, deconstruir
su propia actividad, intentar ser autocrítico, que es lo
que estoy tratando de hacer como artista. Estoy intentando hacer
algo positivo y simultáneamente desconstruir parte de mí
mismo, y pienso que es algo que los curadores también pueden
hacer.
La
instalación aquí en Graz, 4
en Austria, es
en gran parte un comentario sobre tu propia práctica; es
un momento de autorreflexión. Empezaste haciendo dibujos
o grabados, luego pasaste de la pintura a la instalación.
Esta instalación ("Mapas y paisajes -- el living-room" 1991-1996)
es de algún modo una autocrítica. Ahora estás
reanalizando instalaciones.
Sí, comenzó con una invitación
para rehacer una instalación que hice en Hamburgo en 1991,
llamada "Karte-Landschaft-Raummalerei" ("El living-room"). Una cantidad
de cosas me han sucedido, a mí y dentro del debate sobre
las artes visuales durante los últimos cinco años.
Al comienzo, el aspecto de esta pieza era muy "hogareño".
Realmente, uno deseaba sentarse y experimentar el ambiente durante
horas. La gente se daba cita en mi instalación! Estaba muy
orgulloso de eso. Tenía una atmósfera agradable, pero
algo estaba retorcido, como peligroso. Ahora, cinco o seis años
después, no quiero repetir la pieza como un gesto. Quiero
que esta pieza sea un proceso vivo, en obra. Empecé deconstruyendo
el living-room. Me mudé recientemente a Costa Rica, por lo
que tengo experiencia de deconstruir mi propio living-room.
Cuando llegué aquí (al local
de la muestra en Graz), decidí que este espacio debería
ser como "El living-room" en aquella instalación de 1991,
pero con un sentimiento de jet-lag. Empecé por pintar las
paredes de manera diferente. Pinté las paredes chorreándolas,
con tierra en una y con tinta en otras dos, y no se sabe si este
chorreo estaba aquí desde el principio o no, porque tiene
el aspecto de formar parte de este ambiente industrial. De hecho,
algo sucedió, no hay una voluntad clara de pintar las paredes,
de dejar una marca monográfica, las paredes fueron pintadas.
Esta cosa de no tener control es algo que realmente quiero explorar.
El amoblamiento no necesita tener una función propiamente
dicha. Es como mudarse. Puede que haya tres o cuatro sillas que
todavía funcionen como sillas, y una serie de lámparas
que todavía funcionan como lámparas, pero están
reunidas de una forma que no les permite tener una función
propiamente dicha. Se siente que todo está en camino hacia
otro lugar. O sea, en vez de hacer una atmósfera hogareña,
quise tener un escenario de tienda de segunda mano sin una intención
singular general, pero con varias intenciones. Hay espacios vacíos
y no está claro si faltan cosas.
Pero
no estás diciendo que este sea el final de tu construcción
de instalaciones?
No, no, no digo que este es el final.
Esta también es una situación histórica. Veremos
que pasa.
Los
reflejos se han convertido en una parte muy importante en tus instalaciones.
En la instalación de Graz, los reflejos aparecen montando
hojas de vidrio directamente sobre la pared pintada. Enmarcas o
reenmarcas la pared, pero al mismo tiempo reflejas.
Sin duda. Me gusta mucho cuando mis decisiones
tienen estas connotaciones múltiples. Un vidrio es lo que
normalmente se usa para proteger una obra de arte. Estoy tratando
de proteger una obra, pero esta protección no alcanza porque
no puede cubrir la pared entera. Lo que hago al proteger la obra
es que me reflejo. Quiero que la gente se vea a sí misma
cuando se acercan al vidrio en la pared. Cuando comienzas a tratar
con lo que se ha llamado arte conceptual, se supone que no te debes
salir de la lógica. Tienes que actuar lógicamente.
Estoy tratando de juntar ambos lados de mi cerebro. Estoy tratando
de ser un artista conceptual caliente y un expresionista frío.
Quiero juntar estas cosas, como el cuarto oscuro y el cuarto claro
de mi pieza sudafricana. Conectar cosas es más importante
que descubrir cosas nuevas.
Esta
complejidad de oscuro/claro, y la dualidad del proceso, siempre
estuvieron ahí, pero mientras las instalaciones anteriores
eran más unitarias, más abarcantes, las nuevas instalaciones
reflejan más esta dualidad. Tanto en Johannesburgo como en
Graz no has cubierto las paredes con barro, algunas paredes tienen
tinta y otras no han sido tocadas.
El proyecto de Johannesburgo se llamaba
"Saliendo del Cubo Blanco (Un pequeño canto para Johannesburgo)".
Encontré dos cuartos de almacenaje en el museo. Eran lugares
donde, literalmente, el piso del museo terminaba y comenzaba un
tipo de piso basto. Decidí hacer mi pieza allí porque
estaba saliendo del espacio del museo, el llamado cubo blanco del
Modernismo y recuperando la parte inconsciente del museo. El cubo
blanco también representaba la mentalidad del apartheid.
Usé cuarenta paliacates que compré en México.
Estos paliacates coloridos se ven muy africanos. Cuando los veías
colgados en el espacio, los conectabas a Africa, pero en realidad
estaban conectados a México.
Cuéntame
un poco sobre estos paliacates, parecen ser muy centrales y mucha
gente no sabe lo que es un paliacate. Para qué se usa?
En México se llama paliacate,
en Estados Unidos es una badana. Es un pañuelo, una tela
que te pones al cuello, usado con diferentes propósitos.
Te lo puedes poner sobre la cabeza cuando hay mucho sol, y lo puedes
usar para limpiarte. En México lo puedes usar para envolver
comida u otros objetos. Está producido en masa, es muy colorido
y una posesión muy personal. Es algo que todos usan. Hay
cientos de diseños diferentes, o sea que el paliacate representa
una aproximación personal a una práctica social.
No
era también un símbolo de la revolución mexicana?
Claro. Es una cosa muy popular de clase
trabajadora. Pero también tiene que ver con identidad y diversidad.
Ser africano o mexicano significa que uno está etiquetado
como una persona colorida, lleno de intensidad y ese tipo de clichés.
Entonces me dije, bien, representemos Africa del modo errado, usando
los atributos que normalmente son mexicanos. Pasé cuatro
meses en México colectando los paliacates para este proyecto.
Entonces, en Johannesburgo decidí
usar los desechos dejados por mis colegas artistas exhibiendo en
el museo. Junté los desechos de todos y lo traje a mi espacio
que era una parte gris, industrial, inconsciente del museo. Había
cables en el piso y era difícil de caminar. La idea era "cuidado
con el escalón". Este cuarto estaba en proceso de construcción,
y la obra era obra en construcción, nada estaba terminado.
Había citas de Thomas McEvilley y este viejo libro "El cubo
blanco"5
al frente de la instalación. Había
un gran hueco en el piso que conectaba con otro espacio debajo.
En este espacio inferior pinté todas las paredes con barro
y presenté objetos rituales de la cultura occidental. Figuras
de yeso y cosas, un par de ellas representando un hombre y mujer
negros, muy populares en los cincuenta, una lámpara en forma
de barco vikingo, producidos en masa para la cultura occidental.
No son arte, sino el tipo de cosas que uno ve sobre las paredes
y a los que no se presta atención. Yo consideré que
tenían un paralelo con los objetos etnográficos o
primitivos coleccionados por la gente que viajaba al Africa. El
cuarto inferior era muy oscuro, con una sola lámpara conectada
al cuarto superior, o sea que la energía venía de
arriba. Traté de hacer visible esta conexión entre
procesos racionales y los llamados no racionales. No estoy de acuerdo
con esta división psicológica de lo consciente y lo
inconsciente, pienso que es una construcción.
Me era muy importante recuperar la llamada
práctica ritual en el territorio africano como latinoamericano.
O
sea que tanto el arriba como el abajo se trata del desplazamiento
del cubo blanco.
Arriba había luz "normal", una
mezcla de luz de día y luz eléctrica. Abajo era extremadamente
oscuro. Pinté la lamparilla con barro, como hago habitualmente,
porque quería que la gente se tuviera dificultades en ver.
Tenían que hacer un esfuerzo para ver la pieza.
Usas
medios muy simples. No usas video, usas una lamparilla desnuda y
ya está. Tu obra critica la dinámica de la cultura
contemporánea? Reemplazar el bocadillo de tres minutos de
los medios con algo que exige un lapso de concentración mayor.
Sí, bueno, está esta superstición
que dice que la riqueza tiene que ver con el desarrollo tecnológico,
pero no creo que sea verdad. Pienso que la riqueza tiene que ver
con la relación entre los medios de producción y los
objetivos de producción. Qué tan bien usas tus herramientas
para alcanzar una cierta meta. Este es el tipo de riqueza que estoy
buscando. No es la complejidad de los aparatos técnicos.
Es usar herramientas muy simples para alcanzar un alto grado de
complejidad y decir exactamente lo que quiero. La forma en que se
produce una obra es muy parte de la obra. Estas son para mí
decisiones éticas.
Y, sí, cuando empecé a trabajar
con instalaciones mi propósito era trabajar con una estética
diferente a la del comercial de Coca-Cola. Respetar la inteligencia
del espectador es para mí una cuestión crucial.
Dime
del trabajo que hiciste en Montevideo.
Hice un círculo con libros de
un archivo. Puse piedras sobre los libros y llené el círculo
con barro. Coloqué cuatro lamparillas en forma no simétrica
sobre el barro y eso se convirtió en un mapa del mundo. Hice
un mapa del mundo porque había regresado a Montevideo después
de veinte años de exilio. También hice un mapa del
Uruguay y pinté una figura inmensa con las manos tras la
espalda en la entrada. Escribí con letras pequeñitas:
"Bienvenido al Uruguay".
Le daba la bienvenida a la gente uruguaya
en mi muestra, que era una forma ritual de decirles que había
estado viviendo en Uruguay durante veinte años, pero lejos
de su territorio. Cada día al despertarme, reinventaba el
Uruguay. Había estado viviendo veinte años en un Uruguay
imaginario, mientras que ellos vivían en el Uruguay real.
Vivíamos en el mismo lugar, pero en niveles diferentes. Los
recibí en mi país imaginario y tenía la esperanza
que me recibieran en el de ellos. Entendieron exactamente de lo
que estaba hablando. Llegando de afuera, estaba tratando de mostrarles
lo que había visto.
Hice el mapa de Uruguay usando terrones juntados
en el campo. Pinté la pared con barro y coloqué esos,
literalmente, pedazos de barro seco en el espacio. Escribí
los nombres de los diecinueve departamentos del Uruguay, todos mezclados,
sin respetar el orden geográfico. El mapa que trazas de tu
país tiene un cierto lenguaje, pero su lógica interna
no tiene porqué corresponder a la lógica geográfica.
Mi país natal era un lugar de memorias y fantasías
y en este trabajo se mezcló todo. Aceptaron mi descripción
geográfica fallida.
Información sobre
el texto
Traducción del original en inglés (última versión):
Alfredo Pernin. El original en inglés fue publicado, con
modificaciones menores, en:
Carlos Capelán in conversation with Gavin
Jantjes. In A Fruitful Incoherence: dialogues with artists
on internationalism. Artists: Carlos Capelán, Marlene Dumas,
Chohreh Feyzdjou, Susan Hiller, Svetlana Kopystiansky, Marie Jo
Lafontaine, David Medalla and Huang Yong Ping. Contributors: Pennina
Barnett, Leili Echghi and Peter Foolen. Edited by Gavin Jantjes
and Rohini Malik in association with Steve Bury and Gilane Tawadros.
INIVA, London 1997. ISBN 1 899846 13 1
Imágenes
La entrevista fue relizada en la instalación Maps
and Landscapes (the living-room), en Graz. Otras instalaciones
discutidas en la conversación y documentadas en este sitio:
otras instalaciones de la serie Mapas
y Paisajes, y la instalación doble para la 1er Bienal
de Johannesburg, Stepping out
of the White Cube (a little song for Johannesburg)
(back to top)
Notas
1.
Pierre Bourdieu,
Distinction - A Social critique of the judgement of taste,
Routledge, pp. 272-273. (back
to text)
2.
Tomas Ybarra-Frausto, 'Chicano movement/Chicano art', in
Ivan Karp and Steven D. Lavine (eds.), Exhibiting Cultures:
The poetics and politics of museum display, Washington, Smithsonian
Press, 1991. (back
to text)
3.
Sarat Maharaj, 'Perfidious Fidelity': The Untranslatability of the
Other', in Jean Fisher (ed.), Global Visions: Towards a New
Internationalism in the Visual Arts, London, Kala Press, 1994.
(back
to text)
4.
The Graz exhibition, Inclusion - Exclusion, was staged
in an old brewery in the industrial part of the city. (back
to text)
5.
Brian O'Doherty, Inside the White Cube: the ideology of the
gallery space, Introduction by Thomas McEvilley, San Francisco,
Lapis Press, 1986. (back
to text)
|