|
Nacido en Uruguay, militante en Chile, Sueco por
azar desde hace casi veinte años, Carlos Capelán se
ha hecho conocer en Europa y en América Latina con sus instalaciones
que interrogan las estructuras complejas de la identidad en un siglo
marcado por el exilio, las diásporas y el movimiento acelerado
de los hombres y los signos. Concebidas como recorrido iniciático,
débilmente iluminadas por pequeñas luces que evocan
el misterio de la gruta, de la cripta, del rito o del recuerdo,
estas instalaciones mezclan y superponen momentos diferentes de
la experiencia, de la consciencia y del conocimiento de un sujeto
cuyos puntos de referencia se anclan (y se inventan) en varias tradiciones
y varios espacios.
Libros y piedras apilados, plantas verdes, objetos personales y
de colección, mapas geográficos e imaginarios, dibujos
y signos trazados a mano sobre las paredes, como sobre el muro primitivo
o las paredes del asilo, constituyen un pisaje mental, una "memoria
tatuada" por la historia y el tiempo, tiempo de la especie
así como del sujeto.
En una época en que triunfan simplificaciones, clichés,
crispamientos identitarios y todo aquello que Serge Daney juntaba
bajo la fórmula "gestión almacenera de la alteridad",
Carlos Capelán nos reconcilia con las paradojas y las sorpresas
del laberinto cultural, como anteriormente Borges, Octavio Paz o
Haroldo de Campos, esos "Bárbaros alejandrinos"
que, "lejos de procurar romper con tradición alguna,
han buscado reatar, unir todas las cosas".
Como las páginas arrancadas de un libro, Carlos Capelán
presenta en esta exposición un conjunto de pinturas y dibujos
realizados con tierra, cenizas y tinta china sobre diversos papeles
y que pertenecen a la serie de "Rorschach" y de los "Mapas".
Como las instalaciones de las que constituyen fragmentos o trazas,
estos dibujos reúnen en un espacio improbable el recuerdo
del muro primitivo, del grimorio científico, del atlas imaginario,
del grafiti anónimo y del signo autobiográfico.
Text information
Traducción del texto para el catálogo de exhibición
Neuf, Maison de l'Amérique latine, París 1994.
(back to top)
Traducción: Alfredo Pernin
|