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El PCLA (r) sostiene que el museo,
que las instituciones, que los museos, que los museos devotos o
dedicados al Arte Contemporáneo (no vale)
El PCLA (r) se ve obligado por las
circunstancias a pronunciarse con respecto a los museos de arte
contemporáneo y a las políticas identitarias narcisistas
proyectadas sobre la actividad del arte contemporáneo. Al
respecto, el Post Colonial Liberation Army
(r) sostiene:
1: que ninguna institución devota al arte contemporáneo
está en condiciones de definir ni lo que es arte, ni lo que
hace que una cosa sea considerada más contemporánea
que otra;
2: que bajo una apariencia de porosidad teórica estas instituciones
se rigen por sólidos principios pragmáticos;
3: que si estas instituciones tienen hoy dificultades para administrar
estética, están en cambio altamente capacitadas para
administrar otro tipo de categorías;
4: que mi vanguardia es más grande que la tuya;
5: que los museos son instituciones devotas a la praxis del autorretrato
autista;
6: que los artistas no existen;
7: que el arte tampoco, sólo su praxis;
8: que el Estado Nacional etnifica: la Familia del Hombre, el Modernismo
y la Posmodernidad, la noción de lo Contemporáneo,
la Geografía, la Flora y la Fauna, la propiedad de los Picassos,
la Alteridad que justifica y sostiene su Autorretrato Autista y
la Libertad Creativa;
9: que la globalización no es redonda como un globo; que
la percepción de lo “multicultural” es más precisa
si se hace desde la perspectiva central renacentista; que no es
seguro que la mera inversión económica permita el
acceso al mainstream de la cultura contemporánea; que esto
no es un texto; que todo objeto dispuesto en una vitrina adquiere
la peculiaridad de atrapar nuestra atención por un momento;
que nuestra atención es fragmentaria;
10: que el nuevo mercado de diseño de ropa interior no tiene
por objeto expandir ni la noción ni la función del
arte;
11: que los flujos de capital, información, tecnología,
productos y personas que caracterizan el así llamado proceso
de globalización liberan fuerzas que en sí no tienen
intención ética a priori, por lo cual conceptos como
los de etnificación, pluralidad, inclusión, exclusión,
innovación, repetición, acumulación o fascinación
pueden jugar papeles tanto progresistas como conservadores dependiendo
de condiciones subjetivas en contextos concretos;
12: que si bien el arte forma parte de la producción simbólica
de nuestro tiempo, sus productos funcionan como categorías
tanto cualitativas como cuantitativas;
14: que la alteridad es otro de los recursos de renovación
por parte de la vanguardia de la Nueva Clase Media Global;
15: France, one point; la Suède, un point; le Portugal, um ponto;
Deutschland ein und fünfzig; etc...
17: que multiculturalidad y globalización no son suficientes
para que Nueva Zelandia, Australia, África del Sur y el Río
de la Plata se comuniquen horizontalmente;
18: que en la sociedad contemporánea la noción de
grupos sociales con intereses comunes trasciende los límites
tradicionalmente definidos por el estado nacional; que así
como el capital tiende a trazarse estrategias transnacionales, y
así como el sistema de educación, producción
y distribución del arte contemporáneo se internacionaliza
cada vez más, así también jóvenes posmodernos
y adultos modernistas están dispuestos y preparados a defender
sus museos, galerías, becas, críticos, lápices,
mesas redondas, passepartous, reglas, escuadras, vídeos digitales,
acuarelas, mapas del genoma, gomas de borrar, colecciones, caballetes,
tradiciones posduchampianas y sus curadores favoritos de todo aquello
que no esté inmerso en el preciso espacio de lo contemporáneo;
19: que es falso que la noción de contemporaneidad en el
arte cumpla una función homogeneizante en contradicción
con la vocación plural del presente;
20: que todos los excluídos de la representación social
en las instituciones devotas al arte contemporáneo no viven
necesariamente en el mismo hotel (tampoco es evidente que todos
esos excluídos aspiren a la armonía entre cuerpo y
alma);
21: que el revisionismo es una condición política
de la historia; la seducción también;
22: que po-po-po-posiblemente nada de lo antedicho exprese fie-fie-fie-fielmente
los deseos y aspiraciones de los excluídos, los excluidores,
los devotos o los enemigos del mainstream del arte, ni ningún
otro cuestionamiento o po-po- po-posición de personas o grupos
relacionados con la cultura producida en nuestros días;
23: que es falso de falsedad absoluta lo que se dice en cuanto a
que no hay un sistema de producción cultural contemporáneo
sino varios, y que es insostenible la afirmación de que:
“no hay una cultura contemporánea genérica sino un
deseo supersticioso de la misma, fragmentado en mil praxis diferentes
y en tres mil actividades de diversa urgencia las cuales el PCLA
(r) ni atiende ni entiende debidamente” y ante las cuales
el PCLA (r) se asoma con el mismo asombro
con el que un niño se asoma al asomarse de cada día
con el mismo asombro que un niño se asoma al asomarse de
cada día con el mismo asombro que un niño se asoma
al asomarse de cada día con el mismo asombro.
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